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Los sustitutivos de comidas y las dietas de adelgazamiento

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Cualquier estrategia dirigida a perder peso debería plantearse dos objetivos. El primer objetivo es, naturalmente, bajar peso. El segundo, tan importante como el anterior, es educar y motivar al comensal a variar aquellos hábitos alimentarios y de conducta que le han llevado a la situación actual. Cualquier estrategia para bajar peso que no contemple seriamente estos dos objetivos está destinada al fracaso.

Los alimentos sustitutivos de comida pueden ayudar a bajar peso de manera eficaz ya que aportan pocas calorías y a la vez su formulación cubre las necesidades nutricionales básicas; pero el cambio de hábitos, parámetro imprescindible para alcanzar el éxito de la estrategia, será efectivo si dichos productos están bien integrados dentro de una alimentación equilibrada y variada. Es decir, los alimentos sustitutivos de comidas se deberían emplear siempre en combinación con alimentos habituales. De esta forma, una vez bajado el peso, se trata de mantenerlo.

Modificar los hábitos alimentarios y reducir la ingesta energética requiere de un esfuerzo importante por parte del individuo que tiene como objetivo perder peso de manera progresiva y equilibrada. Sugerir recomendaciones y pautas que puedan orientar y servir de guía para quienes decidan reducir peso siempre será una estrategia de gran utilidad, y para ello, el individuo debería haber modificado aquellos hábitos alimentarios y de conducta que le llevaron a la situación de exceso de peso. La supresión entonces de los alimentos sustitutivos no supondrá una vuelta a la situación inicial, sino que dichos nuevos hábitos serán los que ayudarán a mantener el peso deseado.

Evidentemente, el éxito requiere de un paciente motivado (la motivación es un requisito previo indispensable) y de unos objetivos individualizados, realistas y pactados previamente con la persona. El cumplimiento a largo plazo de cualquier dieta significa que la pérdida de peso obtenida a corto plazo tiene mayores posibilidades de mantenerse en el tiempo y, de la misma forma, el seguimiento de una pauta dietética se debe probablemente a diversos factores, tales como: frecuencia con que se da el consejo dietético, capacidad para controlar el apetito, control emocional, asistencia a grupos de apoyo, etc.