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El consumo de L-Carnitina plantea dudas en la comunidad científica

carnitinaUn reciente estudio publicado en la revista Nature Medicine, indica que al parecer la suplementación con L-carnitina podría incrementar el riesgo de sufrir arterosclerosis. Hasta el momento todos hemos creído que el aumento de los niveles de L-carnitina mejoran el transporte de energía a nivel celular hasta las mitocondrias y así disponemos de más grasa para poder transformarla en energía y utilizarla en el ejercicio, aumentando su quema. Existe suficiente evidencia científica que demuestra que su utilización no produce una mejora en el metabolismo de las grasas. La ingestión de L-carnitina extra no produce un incremento en la concentración intracelular por lo tanto no se puede esperar un incremento de la quema de grasa. Sigue leyendo


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¿La L-Carnitina es un “quemagrasas”?

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La misión de la L-Carnitina en el organismo es de transportar ácidos grasos al interior de las mitocondrias, donde serán oxidados. Debido a ello, parece lógico pensar que aumentando la cantidad de L-Carnitina ingerida se quemarán más grasa y se obtendrá más energía útil para los músculos. Esta, además se cree especialmente importante en deportes de endurancia como son ciclismo, carreras de fondo, maratón, marcha, etc., donde al final, el cuerpo recurre a la energía procedente de los ácidos grasos. Y, a consecuencia de todo esto, muchos deportistas creen que la ingesta de Carnitina mejorará su rendimiento físico.

La carnitina, en la persona, procede de dos fuentes. Una endógena, sintetizada en el hígado a partir de dos aminoácidos: la metionina y la lisina, y otra fuente exógena, en los alimentos de la dieta, concretamente, la encontramos en la carne (especialmente carnes rojas), la levadura de cerveza y en los productos lácteos, entre otros. El 75 % es sintetizada en nuestro cuerpo.

¿ Cuáles son sus efectos? Principalmente actúa como antifatiga en atletas que realizan ejercicios de larga duración y que se encuentran obligados a un consumo elevado de oxígeno durante mucho tiempo. En otros estudios, se pudo demostrar que, tras varios meses de ingesta de dicha sustancia, el nivel de triglicéridos había disminuido notablemente, e incluso se han demostrado casos en que resulta efectiva en el tratamiento de la disfunción eréctil  Pero definitivamente, no se han advertido resultados que indiquen una mejora del rendimiento físico por aumento de la capacidad, resistencia o fuerza física. La carnitina no hace nada de esto último, o al menos no ha podido ser demostrado científicamente.

Por otro lado, sí ha sido demostrada la eficacia de la L-carnitina en mejorar la recuperación tras esfuerzos de muy alta intensidad, al verse modificado el estado hormonal produciendo un estado más anabólico y reduciendo los daños musculares del entrenamiento de fuerza. De esta ma
Una de las conclusiones más interesantes a la que se pudo llegar, como en el caso del uso del aminoácido L-Carnitina para adelgazar, es que la mayoría de plantas medicinales, suplementos o terapias sólo funcionan o funcionan de un modo mucho más eficaz cuando hay una dieta equilibrada de por medio. Nuestro organismo siempre podrá realizar sus funciones de un modo más eficaz cuando está bien nutrido.nera se ve favorecida una mejor regeneración muscular tras el ejercicio, una menor formación de radicales libres producidos por el estrés físico y una mejor integridad celular mejorando la acción de hormonas como la testosterona y la hormona del crecimiento.

Es conveniente aclarar que la L-carnitina no es un “quemador de grasas” sino un transportador que facilita que esas grasas sean utilizadas correctamente como fuente energética. Sin la L-carnitina los depósitos grasos no pueden oxidarse y, como consecuencia de ello, quedan almacenados en el torrente sanguíneo y en las células de nuestro organismo.

Con el ejercicio físico también ocurre lo mismo y es que éste ayuda a que nuestro cuerpo elimine toxinas, utilice la insulina de un modo más eficaz y tengamos menos ansiedad por la comida, menos estreñimiento, etc. Por supuesto, con una dieta equilibrada y un poco de ejercicio físico muchas personas ya mejorarán sin la L-Carnitina, pero está claro que si además la toman conseguirán probablemente su objetivo un poco antes.

En cuanto a los programas de adelgazamiento, decir que no se trata de unas cápsulas milagro, ni su exceso acelera el efecto adelgazante, ya que el organismo tiende a eliminar todo aquello que sobra. La cantidad a tomar debe ser la tolerada por el organismo en cada uno de los casos.

La dosis habitual es de 50-100 mg/kg/día, tanto en niños como en adultos, distribuida en 2 o 3 tomas por día. Y en casos de deportes de resistencia o larga duración se puede llegar a una ingesta de 2 gramos de L-carnitina divididas en 3 dosis iguales a lo largo del día. Hay que tener en cuenta que cuando se ingieren suplementos de L-carnitina, la concentración en sangre se mantiene alta entre 3 y 6 horas, por lo que ha de planificarse su ingesta en relación al ejercicio físico.

Por otra parte, la Carnitina está contraindicada en personas que padecen enfermedades renales y especialmente en aquellas sometidas a procesos de diálisis.

Otros efectos secundarios advertidos son:

– Sudoración excesiva (hiperhidrosis)

– Náuseas e incluso vómitos

– En ocasiones síntomas similares a los producidos por la miastenia (debilidad muscular)