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Entrenadores personales

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Un entrenador personal asume una responsabilidad con el cliente o entrenado que va más allá de la mera instrucción en diferentes disciplinas deportivas o de ejercicio físico. Es un profesional que, además, tiene en cuenta todos los aspectos físicos, psíquicos, emocionales y sociales de la persona a su cargo y que definen su particular personalidad, única y exclusiva.

Para ello debe poseer los conocimientos necesarios en fisiología, psicología, procesos, métodos y sistemas de entrenamiento físico, valoración de la aptitud y condición física, dietética y nutrición, poblaciones especiales, patologías y lesiones, así como tendencias de entrenamiento físico, entre otros.

Pero además hay un aspecto muy valorado en este tipo de profesionales: la sensibilidad y empatía generadas con el cliente. Cuando hablamos de entrenamiento físico estamos hablando de un trabajo realizado sobre personas reales que depositan en el entrenador una gran confianza en base a sus expectativas. Expectativas que tienen mucho que ver con ilusión, autodeterminación, confianza y salud. Personas que, en ocasiones, regresan con decepción de rechazos médicos o terapéuticos y que ven en el entrenador personal a alguien próximo, confiable y que les va a ayudar a conseguir su objetivo bien sea de control de peso, condición física, recuperación traumática, o cualquier otro.

Actualmente estamos en un gran momento para el desempeño de todo este tipo de actividades relacionadas con el bienestar y el cuidado de la salud, y la proliferación de personas que se dedican al entrenamiento personal es cada vez mayor. Por ese motivo es imprescindible asegurarnos de distinguir a los buenos profesionales de quienes, en realidad, no lo son y aquí os dejo algunas orientaciones a tener en cuenta a la hora de contratar este tipo de “servicios premium”:

– Poseer formación suficiente y debidamente acreditada en las disciplinas concretas de entrenamiento o asesoramiento profesional que se realicen.

– Estar certificado con formación en primeros auxilios y/o reanimación cardiopulmonar.

– Estar en posesión del seguro de responsabilidad civil correspondiente

– Cumplir con todos los requisitos legales y administrativos necesarios para el ejercicio de su actividad

– Acogerse a un código ético perteneciendo a alguna asociación profesional

– Acreditar un sistema de formación continua y reciclaje profesional indispensable para el ejercicio de su profesión

– Y por supuesto, ser ejemplo. Creamos lo que vemos, y no veamos lo que queremos creer. El principal trabajo de un entrenador personal es el que realiza sobre sí mismo para poder ofrecer lo mejor a los demás, y ese trabajo, en buena parte se distingue a simple vista.